El Experimento del Ascensor

4.6
(60)

El Experimento del Ascensor de Solomon Asch

En el ámbito de la psicología social, Asch se dedicó a estudiar cómo influye la presión social sobre el comportamiento de las personas. El Experimento del Ascensor fue una de las pruebas para demostrar la conformidad con el grupo.

Solomon Asch llevó a cabo el experimento para demostrar el poder que ejerce la presión grupal sobre los sujetos. Como adaptamos y ajustamos nuestras conductas para pertenecer a un grupo o no sentirnos excluidos.

Con los experimentos Asch buscaba la respuesta a ¿qué motiva a las personas a actuar de una u otra manera?, y ¿cómo el grupo impacta sobre el individuo?

¿Cómo se hizo el experimento?

Lo interesante de este experimento es su simplicidad, se desarrolló en un entorno de la vida cotidiana. No fue necesario recurrir a muchos recursos materiales ni adaptar un ámbito.

Un grupo de personas sube a un ascensor, todas las personas menos una son parte del experimento. Quienes forman parte del estudio deciden mirar hacia un mismo lado.

Irónicamente, las personas adaptan un raro comportamiento porque se posicionan hacia uno de los lados que no es la puerta de salida. El sujeto de prueba empieza a evidenciar incomodidad porque es el único que mira hacia la puerta.

A medida que pasa el tiempo y sin que nadie se exprese verbalmente, el sujeto de prueba también acomoda su postura como la mayoría de las personas. Se podría decir que la presión que ejerció el grupo sobre el sujeto hizo que modificará su conducta, aún cuando la misma no tuviera sentido para el.

Te recomendamos que leas  Espectador Apático o Efecto Espectador

El video que se adjunta se grabó para un programa de bromas estadounidense (Candid Camera) en 1962.

Reflexiones

Al igual que con el Experimento de Conformidad con el Grupo, Asch logró demostrar empíricamente que bajo ciertas condiciones los individuos no permanecen independientes y se someten a la presión grupal.

Por algún motivo, no queremos y/o soportamos ser distintos, y terminamos actuando igual que la mayoría. Todos y todas somos vulnerables a la presión social, por lo tanto podemos hacer cosas que considerábamos impensadas.

Si un grupo de personas decide romper el status quo tiene posibilidades de que muchas más los sigan. Sin importar si el deseo del grupo es hacer el bien o el mal.

¿Cómo valoras este contenido?

¡Haz click en una estrella para calificarla!

Si te gustó este contenido...

¡Compartilo en redes sociales!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *