El Experimento Monstruo sobre la Tartamudez

El Experimento Monstruo sobre la Tartamudez
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Wendell Johnson y el Experimento Monstruo sobre la Tartamudez

El Experimento Monstruo sobre la tartamudez es el nombre que le dieron unos estudiantes de Iowa a este estudio realizado en el año 1939. Puede ser que esta investigación haya sido la más cruel realizada en esa época en pos de la ciencia.

El psicólogo estadounidense Wendell Johnson se propuso hacer un estudio sobre el trastorno de la fluencia del lenguaje, el tartamudeo. Quería investigar los efectos de distintas terapias en niños con trastornos del lenguaje y la comunicación.

El experimento se desarrolló en la Universidad de Iowa y participaron veintidós niños huérfanos, entre 5 y 15 años de edad, del orfanato de veteranos. El estudio fue conducido por una de sus mejores estudiantes de posgrado Mary Tudor.

El objetivo perseguido por Johnson era analizar si el tartamudeo podría ser inducido y si podría disminuir con una terapia basada en refuerzos positivos.

Cómo se llevó adelante el Experimento Monstruo sobre la Tartamudez

En el grupo de los 22 niños huérfanos se encontraban 10 chicos que poseían dificultad en el habla (tartamudeo). Los 12 niños que no presentaban trastornos en el habla y en la comunicación fueron divididos en dos grupos: el experimental y el de control.

Existía una estrategia de terapia para aplicar a cada grupo, a la mitad de los niños se los alentaría y a la otra mitad se les haría comentarios negativos. El objetivo era, en el primer grupo, motivar a continuar mejorando el lenguaje y en el habla, y en el otro, marcar y denostar los errores.

Los niños del grupo experimental recibieron una terapia de lenguaje basada en refuerzos positivos. Esto incluía, por ejemplo, alabar la fluidez de su discurso y sus palabras y aplicaba tanto para los niños que tenía tartamudeo, como para los que no.

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A los de grupo control, se les dio una terapia basada en refuerzos negativos, por ejemplo se menospreciaba el habla, y se hacía énfasis que eran “niños tartamudos”. Aunque los niños no presentaran ningún trastorno, se les decía que no estaban hablando bien y que estaban apareciendo los primeros síntomas del tartamudeo.

El Experimento Monstruo

Los terribles resultados

Los resultados del experimento no se conocieron hasta el año 2001 cuando la Universidad de Iowa realizó una disculpa pública. En el 2003 en el New York Times publicó “El estudio del monstruo del doctor de la tartamudez“.

El único resultado logrado con el experimento fue que los niños desarrollaron síntomas de ansiedad, especialmente por la vergüenza que les provocaba hablar. Comenzaron a corregir cada discurso de manera obsesiva, e incluso evitar la comunicación.

Además sus tareas escolares decayeron y modificaron la conducta hacia el retraimiento.

Por consecuencias de este horrible experimento, en el 2007 se indemnización a seis ancianos que habían participado en este experimento cuando eran niños.

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