Teoría del Conflicto Realista

Teoría del Conflicto Realista
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La Teoría del Conflicto Realista entre Grupos

La teoría del conflicto realista explica como puede surgir la hostilidad intergrupal como resultado de competencia por recursos limitados. Se utiliza para comprender muchos de los conflictos intergrupales locales y globales que asedian el mundo.

Surgió en la década de 1960 para describir cómo la competencia percibida por recursos limitados puede conducir a la hostilidad entre grupos. A diferencia de las teorías que utilizan factores psicológicos como la personalidad o las diferencias de valores para explicar los conflictos y los prejuicios, esta teoría se centra en las fuerzas situacionales externas a uno mismo.

Cuando se percibe que los recursos valiosos son abundantes, los grupos cooperan y existen en armonía. Sin embargo, si los recursos valiosos se perciben como escasos (independientemente de si realmente lo son), entonces estos grupos entran en competencia y se produce un antagonismo entre ellos.

Los recursos en cuestión pueden ser físicos (como la tierra, los alimentos o el agua) o psicológicos (como el estatus, el prestigio o el poder).

Esta teoría no tiene en cuenta ninguna característica personal de las personas involucradas en el conflicto. Si los individuos de un grupo creen que los dos grupos comparten un destino de suma cero, lo que significa que el éxito del otro grupo se siente como un fracaso o una pérdida para el propio grupo, entonces no importa lo que digan o hagan los miembros externos del grupo, los sentimientos resultarán en resentimientos y comportamientos discriminatorios.

A medida que se desarrolle el conflicto, los miembros de cada grupo cerrarán filas con sus compañeros y llegarán a creer que su destino está conectado entre sí.

La Cueva de los Ladrones: una investigación que demuestra la teoría

El experimento Robber’s Cave de Muzafer Sherif es una demostración de esta teoría. Con sus colegas, Sherif organizó un experimento de dos semanas en el que participaron niños de clase media de 12 años en un campamento de verano.

Al principio, los niños interactuaban solo con los miembros de su propio grupo porque Sherif quería que desarrollaran un sentido de identidad grupal. Los muchachos desarrollaron una identidad grupal y se llamaron a sí mismos “Eagles” o “Rattlers”.

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En la segunda fase del estudio, los niños fueron presentados al otro grupo y se les pidió que participaran en una serie de actividades competitivas. Se entregaron recompensas y premios al equipo ganador.

Sherif y sus colegas crearon deliberadamente estos juegos y recompensas para que los niños tuvieran razones para competir intensamente. Durante estas feroces competencias, ambos grupos se volvieron sospechosos y hostiles entre sí.

A medida que aumentaban las tensiones, los niños demostraron lealtad a su grupo al desanimarse unos a otros de establecer amistades. Nadie quería ser visto como un traidor, así que los chicos se mantuvieron en sus propios grupos.

La hostilidad aumentó hasta el punto de que estallaron peleas físicas y actos de vandalismo. A pesar de las intervenciones directas de los adultos, los dos grupos parecían no poder reconciliarse.

La cooperación y un objetivo en común

Hay un aspecto de esta teoría que la hace aún mucho más interesante, hay una solución posible para resolver los conflictos grupales. Identificar un objetivo en común y alentar la cooperación y colaboración.

En el experimento, la unidad se restauró solo cuando Sherif y sus colegas crearon situaciones que requerían que ambos grupos dependieran unos de otros para lograr objetivos importantes igualmente valorados por ambos grupos.

En otras palabras, se restauró la armonía cuando ambos grupos se dedicaron por igual a lograr un objetivo en común que requería la ayuda y la cooperación de todos. Por ejemplo, Sherif preparó una situación en la que un camión que transportaba su suministro de alimentos se averió y se necesitó la ayuda de todos los niños para llevar la comida al campamento.

Después de completar una serie de tales tareas que requerían interacción y la participación de todos, aumentó el comportamiento positivo hacia los otros miembros del grupo. Los niños comenzaron a comportarse sin hostilidad y crearon nuevas amistades.

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